El Banco Central avanzó con la reglamentación del cheque electrónico (“ECHEQ”)

Con fecha 01.10.2018 el Banco Central de la República Argentina dictó la Comunicación “A” 6578, que avanza con la reglamentación del cheque electrónico, al que pasa a denominar “ECHEQ”.

La Comunicación referida tiene relación con lo que expusimos el año pasado en nuestro trabajo intitulado “Letras de cambio, pagarés y cheques no cartulares, electrónicos o digitales” (Revista Derecho y Nuevas Tecnologías, CETYS-UDESA, 2017-1). Allí postulamos que en Argentina ya contábamos con la base normativa para que pudieran existir este tipo de títulos, no sólo a partir de los artículos 3° y 6° de la ley 25.506 que incorporaron al derecho argentino las equivalencias entre firmas ológrafas y digitales por un lado, y entre documentos materiales y digitales por el otro; sino también en virtud del artículo 1.836, CCC (complementado por los artículos 1.850 y 1.851 siguientes) que incorporó la equivalencia entre la singularidad derivada de la posesión que existe en los títulos valores en papel y la singularidad derivada del control que se obtiene en los títulos valores digitales a través de los llamados “sistemas de registro”. En esa oportunidad, observamos también que para comenzar a ver en el mercado este tipo de títulos valores, hacía falta aún una reglamentación por la cual se designaran las personas que iban a actuar como terceros de confianza que administren los registros, y se regularan los requisitos funcionales y operativos correspondientes.

Con relación a este tema, también resulta pertinente remitirnos a lo que observamos a comienzos de este año en este mismo Blog (luego ampliado en “Análisis de las disposiciones sobre firmas digitales, firmas electrónicas y documentos digitales en el acceso al crédito y la inclusión financiera. Varios aciertos y un desacierto”, publicado en el Suplemento Especial – La Ley: Decreto de desburocratización y simplificación: Impacto en el mundo empresarial y en la gestión pública, 2018/02); y en “Letras de cambio, pagarés y cheques no cartulares, electrónicos o digitales. Una actualización sobre su situación en la Argentina” publicado en la RCCyC, 01/08/2018, 82). En esa oportunidad, comentamos que el decreto del PEN 27/18 (luego derogado por la ley 27.444 que a su vez reemplazó prácticamente todas sus disposiciones vinculadas al presente tema) había modificado distintos artículos del decreto-ley 5.965/63 de Letra de Cambio y Pagaré, así como distintos artículos de la ley 24.452 de Cheques, complementando las referencias que esa normativa hacía a la firma como requisito de forma para manifestar la voluntad, admitiendo también que “[s]i el instrumento fuese generado por medios electrónicos, el requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del [firmante] y la integridad del instrumento”. En dicho contexto, observamos que aquellos cambios permitían que a partir de ese momento las letras de cambio, los pagarés y los cheques también pudieran firmarse -además de con firmas digitales- con firmas electrónicas lo suficientemente robustas como para resistir rechazos de autoría e integridad (lo que alguna doctrina denomina ”firmas electrónicas avanzadas”, para distinguirlas de las “firmas electrónicas simples”).

Habiendo contextualizado la norma bajo análisis, comentamos a continuación un par de los puntos principales de la Comunicación “A” 6578.

(a) En primer lugar, la Comunicación referida avanza efectivamente en designar un tercero de confianza que administrará el registro necesario para la operatividad de estos títulos. En concreto, el punto 4 de la norma incorpora a las normas sobre “Sistema Nacional de Pago – Instrucciones Operativas. Cheques” el punto 3.4.2. que establece que “[s]e deberá implementar un sistema de almacenamiento de los ECHEQ, cuya función será registrar los libramientos y endosos de tales instrumentos. Este esquema podrá ser operado y administrado por la cámara electrónica de bajo valor de manera exclusiva o compartida”. Asimismo, agrega que “[l]as infraestructuras que administren el sistema de almacenamiento de ECHEQ, así como aquellas responsables de su sistema de compensación y liquidación serán consideradas como infraestructuras de mercado financiero sistémicamente importantes y, por lo tanto, le resultarán aplicables los Principios y requerimientos establecidos en la Comunicación ‘A’ 5775”.

Habrá que estar a cómo se precisa el funcionamiento de este sistema de registro, en tanto deben cumplirse una serie de requisitos tal como lo hemos observado en nuestros trabajos citados precedentemente. Además, por la redacción de la norma, queda abierta la participación de terceros, aunque no se determina la manera en que lo harían.

(b) En segundo lugar, el punto 2 de la Comunicación avanza en definir una forma de firma electrónica avanzada, al incorporar como punto 3.5.1. de las normas sobre “Reglamentación de la cuenta corriente bancaria” un texto que dispone que “[e]l requisito de la firma quedará satisfecho si se utiliza cualquier método electrónico que asegure indubitablemente la exteriorización de la voluntad del librador y la integridad del instrumento, la confiabilidad de la operación de emisión y su autenticación en su conjunto, siempre y cuando el mismo haya sido previamente aceptado por el titular de la cuenta corriente mediante la suscripción de un acuerdo que establezca que no podrá desconocer las órdenes cursadas conforme dicho mecanismo y que las asumirá como propias”. Luego agrega que “[l]os ECHEQ podrán ser endosados y/o avalados en forma electrónica, siempre y cuando se utilicen para ello mecanismos que cumplimenten lo requerido en el párrafo precedente”.

Aquí los bancos tendrán un interesante trabajo para realizar, ya que para que sus clientes puedan utilizar firmas electrónicas avanzadas en lugar de firmas digitales, van a tener no sólo que utilizar sistemas informáticos lo suficientemente robustos como para poder resistir eventuales rechazos de autoría e integridad, sino también (más allá de que la redacción de la norma podría generar cierta confusión) obtener un documento material firmado ológrafamente que vincule a los firmantes de ECHEQs con las claves correspondientes a dicha firma. Esto, en primer lugar, deja para una posterior etapa la posibilidad de generar firmas electrónicas avanzadas de manera 100% remota. Asimismo, en segundo lugar, nos genera dudas sobre los incentivos que puede llegar a tener un banco en implementar este tipo de firmas electrónicas cuando con el mismo procedimiento pueden generarse certificados digitales suficientes para firmar digitalmente (mecanismo que ostenta presunciones de autoría e integridad, conforme los artículos 7° y 8° de la ley 25.506), en la medida en que los bancos se constituyan como Autoridades de Registro de algún Certificador Licenciado.

Quedan muchas otras cuestiones por definir por los actores involucrados. Por ejemplo, el punto 4 de la norma incorpora a las normas sobre “Sistema Nacional de Pago – Instrucciones Operativas. Cheques” el punto 3.4.1. que establece que “[s]e deberán adoptar los mecanismos –propios o a través de terceros– que resulten necesarios para que los clientes puedan depositar o cobrar en ventanilla los ECHEQ”. También tiene que regularse la forma en que se generarán las eventuales constancias de rechazo, lo cual tiene que ver con otro muy importante aspecto del asunto, vinculado a la ejecución judicial de estos instrumentos. Además, deben establecerse las pautas de interoperatividad entre los bancos, entre sistemas y -eventualmente- entre certificados digitales, debiéndose definir también quien genera las claves y los documentos materiales que deban firmar los endosantes y avalistas que no estén bancarizados, etc.

Al respecto, sólo agregamos que el punto 5 de la Comunicación establece que las disposiciones previstas en los puntos precedentes entrarán en vigencia a partir de los 180 días corridos contados desde la fecha de difusión de esta comunicación.

Para finalizar, observamos que si bien todavía no se ha avanzado en la regulación de lo pertinente a la letra de cambio y el pagaré digital, la experiencia que se genere con el caso del cheque resultará fundamental para poder avanzar más rápidamente en los otros casos.

Santiago Mora