Disparen contra el bitcoin!

Prohibido. Prohibido. Prohibido. Prohibido. Prohibido. Es un lenguaje peligroso para la tecnología y para Internet, que no reconoce fronteras. Pero los reguladores sí reconocen fronteras y les gusta decir que se hace y que no se pueden hacer dentro de esas pequeñas fronteras.

Desde hace un tiempo hay un despertar regulatorio sobre las critptomonedas, fruto del temor del regulador tradicional por el avance del uso de este tipo de medio de pago y, en parte también, por su volátil valuación.

Entre otros, dos de los bancos mas importantes de Estados Unidos, el JPMorgan Chase & Co. y el Bank of America Corp., señalaron que no permitirán que las tarjetas de crédito emitidas se usen para la compra de criptomonedas. Explicaron que no quieren quedar asociados al riesgo del BTC y de otras criptomonedas.

El BCRA argentino en su blog se refirió a los criptoactivos como “una fuente de riesgo financiero sistémico“.

Facebook dijo en enero que no permitiría avisos en su plataforma para operaciones de criptomonedas. Google se sumó en marzo a la prohibición de avisos con un anuncio similar reciente, informando que entrará en vigencia en junio de 2018.

Estados Unidos prohibió expresamente las operaciones con la criptodivisa PETRO (la novel criptomoneda de Venezuela). Venezuela quiso usar este artilugio para saltearse las sanciones de Washington.

Es entendible el temor a todo este mundo nuevo hasta hace poco desconocido, a las ICO, a los exchange de criptomonedas y las e-wallet de ahorristas que ahorran en valores desconocidos para el regulador y a todo este mundo que está fuera del alcance y comprensión de muchos. Las criptomonedas y el blockchain amenazan no tanto al sistema financiero sino al control que el Estado siempre tuvo sobre el. El gobierno puede prohibir comprar dólares, pero no tiene mucho efecto la prohibición de compraventa de criptomonedas.

Pablo A. Palazzi